Si hay un área de ventas que se ha disparado en los últimos años, es el campo de los pulsómetros. Un monitor de frecuencia cardíaca es una ayuda notable tanto para el atleta aficcionado como para el profesional. Todos los datos que necesita un deportista están ahora en una pequeña pulsera.
Seguro que conocéis a alguien o utilizáis un smartphone para hacer un seguimiento de la actividad física y la salud. Con los podómetros, los rastreadores GPS y las diversas aplicaciones de entrenamiento, se pueden registrar muchos datos con sólo unos pocos toques. Sin embargo, no siempre es práctico llevar el teléfono a todas partes, y ahí es donde resulta útil un pulsómetro. Un reloj de pulsera añade la libertad de llevarlo durante todo el día y, dependiendo del modelo, puede incluir una serie de diferentes funciones avanzadas. Estos relojes actúan como rastreadores, proporcionando una descripción precisa del estado de salud física del usuario, tanto si está tumbado en el sofá como si corre una maratón.
Un pulsómetro se puede utilizar en muchos contextos, pero es especialmente popular en la carrera y el ciclismo. Aquí, la lectura óptica de la frecuencia cardíaca en la muñeca desempeña un papel importante en las mediciones. Los LEDs reflejan la luz en los vasos sanguíneos de la muñeca, que luego serán analizados para saber cuál es tu ritmo cardíaco. El pulso es un indicador importante del estado del organismo y de si el corazón está bombeando suficiente sangre oxigenada por el cuerpo. Sin embargo, un pulsómetro puede hacer mucho más que medir tus pulsaciones.
Muchos corredores y ciclistas confían en la generación de datos de frecuencia cardíaca, de velocidad, distancia y quema de calorías. Los pulsómetros más avanzados que salen al mercado en estos días también tienen funciones como los tiempos de recuperación sugeridos, el umbral de ácido láctico, el wifi para compartir los resultados en las redes sociales y tiempos y rutas de entrenamiento sugeridos.
Como hay muchos tipos de relojes de frecuencia cardíaca, es una buena idea, por ejemplo, elegir uno sin GPS, si se prioriza una mayor duración de la batería sobre el seguimiento por GPS. Si te centras más en tu salud general que en los gadgets de fitness, un pulsómetro con monitor del sueño, calculadora de calorías y medidor de porcentaje de grasa corporal podría ser más apropiado que uno con lectura del VO2 máximo, sugerencias de entrenamiento a intervalos y reproductor de música. Sea cual sea el objetivo, un pulsómetro puede ser una herramienta muy motivadora para mejorar el rendimiento.
Practicar deporte con un pulsómetro te hará rendir más que antes. Usando un monitor de frecuencia cardíaca, eres consciente de la intensidad exacta durante tu entrenamiento, y no sólo por suposiciones después. Es una poderosa herramienta para reducir tu porcentaje de grasa, evitar el sobreentrenamiento y comparar los resultados anteriores con los nuevos. También es fácil de llevar de vacaciones o al trabajo, para que siempre puedas ver simple y cómodamente lo que tienes que mejorar o a lo que tienes que prestar atención. Aunque los pulsómetros se centran mucho en hacer ejercicio más a menudo y más duro, también son buenos recordatorios para no olvidar que hay que relajarse, descansar y recuperarse, ya que esto es una parte tan importante de la salud como la dieta y el ejercicio.
Antes de comprar un reloj de ritmo cardíaco, debes preguntarte cuál es tu propósito. Si te dedicas al fitness y al entrenamiento de fuerza, puede que el seguimiento por GPS no sea tu principal prioridad. En el ámbito del fitness, las pulseras están ganando más popularidad que los pulsómetros. Aunque éstas no son tan avanzadas, las versiones más nuevas vienen con muchas funciones como las notificaciones del teléfono y la medición del porcentaje de grasa.
Pero si lo tuyo es el running y el ciclismo, sin duda te vendrá bien un pulsómetro con GPS. Si eres muy entusiasta, algunos relojes de frecuencia cardíaca pueden vincularse a un sensor de la zapatilla para medir la longitud de la zancada y la eficiencia de la carrera, entre otras cosas. Los triatletas suelen utilizar relojes deportivos más avanzados que pueden ir ligados a varios tipos de sensores según el deporte. Hay un sensor de cadencia que mide las revoluciones de la bicicleta, un monitor de brazada para analizar las brazadas en natación o un medidor de pulsaciones bajo el agua.
Un reloj de frecuencia cardíaca debe estar siempre ajustado en la correa para que no se salga de la muñeca o quede demasiado flojo para medir las pulsaciones. Por regla general, hay que llevar el pulsómetro en contacto uniforme con la piel, de forma que no se vea la luz que emite el sensor.
Una buena indicación es llevarlo dos dedos por encima del hueso de la muñeca.Debes evitar un ajuste muy ceñido para no restringir el flujo sanguíneo.
Para muchos deportistas, un pulsómetro de muñeca será una solución suficiente y práctica. Puedes comprobar rápida y fácilmente tu frecuencia cardíaca durante el ejercicio, y puede llevarse cómodamente las 24 horas del día. Sin embargo, la medición de las pulsaciones en la muñeca no es tan precisa como a través del pecho, ya que puede verse afectada por la tensión y el movimiento de la mano, lo que puede ser una desventaja cuando se practica el ciclismo de montaña, por ejemplo.
Por lo tanto, la monitorización de la frecuencia cardíaca basada en el pecho es mejor y más precisa en una gama más amplia de deportes, pero rara vez es necesaria para la mayoría de los atletas. Un pulsómetro de pecho mide las pulsaciones analizando las señales eléctricas del corazón, a diferencia de la medición óptica en la muñeca. Sin embargo, muchos consideran que el monitor de banda pectoral es incómodo de llevar y poco práctico de usar, ya que hay que lavarlo con frecuencia.
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